domingo, 4 de abril de 2010

Museo Piaggio

Si por una de aquellas casualidades programáis vuestras vacaciones por la Toscana italiana, tenéis el “deber y la obligación” de acercaros a la pequeña ciudad de Pontedera donde se encuentra el mencionado museo.
Llegar hasta el Museo Piaggio es fácil, incluso para los que pasamos de gepeses. Una vez en Pontedera, las indicaciones del museo te llevan a él sin problema, están por todas partes, se nota el peso de PIaggio en el municipio. Las instalaciones montadas de tal manera que es comodísimo su acceso, incluso existe un amplio parking para los visitantes.



Situado en la misma fábrica y que por cierto, es toda una declaración de intenciones, nada más ver la entrada la adrenalina me sube de forma refleja. No sé si esto será muy normal, pero siempre que me acerco a un museo de motos me sucede lo mismo. Inaugurado el 29 de marzo del 2000, el Museo Piaggio ocupa 3000 metros cuadrados de la antigua Attrezzeria, uno de los tinglados más antiguos de Pontedera. Fue diseñado por Andrea Bruno, a fin de preservar la memoria histórica de una de las empresas más importantes de Italia.


El museo es totalmente gratuito, incluso el parking, y la distribución de sus espacios es ejemplar. Tras rebasar el enorme patio de aspecto industrial que precede a la entrada, varias de las piezas más representativas de la historia Piaggio nos dan la bienvenida. Un pequeño aeroplano, una tractora de un tren de cercanías con su espectacular carrocería de acero inoxidable y dos Vespas con su equipamiento original que dieron la vuelta al mundo. El recorrido empieza en el archivo histórico de la fábrica. Allí hay una gran cantidad de documentos, planos y fotografías, a disposición de curioso e investigadores. Me llamó la atención lo cuidada que está esta sección, incluso hay unos cómodos pupitres con el sobre de vidrio, a través de los cuales se pueden apreciar los diferentes papeles expuestos. A lo largo de todo el pasillo y tras los mencionados pupitres, unas ordenadas estanterías acumulan casi toda la historia de la fábrica. Pero en este caso, para consultar dichos archivos, deberemos solicitarlo a la dirección del museo, que por cierto en el año 2003, recibió el prestigioso premio Empresa y Cultura como el mejor Museo y Archivo de la Empresa en Italia.

Antes de avanzar más por el museo vale la pena mencionar que no sólo veremos Vespas allí. En la factoría de Pontedera se fabricaron un importante número de artilugios móviles para el desplazamiento humano.


La historia de la automoción italiana y mundial, le debe mucho a Piaggio. Su archiconocida Vespa, aun en pleno auge, fue el producto que lanzó a la fábrica al estrellato mundial, toda una leyenda. Por ello el museo dedica una amplia parte de su exposición a este entrañable scooter. El siguiente espacio con que nos encontramos, es una amplia sala en la que destaca una enorme estantería repleta de diferentes Vespas de todas las épocas, almacenadas unas sobre otras pero cada cual en su casilla correspondiente, simplemente genial.

A partir de aquí todo lo demás está expuesto de manera conjunta, así que es fácil moverse por el museo apreciando la variedad de artilugios expuestos.

A pesar de que muchos piensen que las Vespas no son exactamente motos, hay que tener en cuenta, que este revolucionario medio de transporte ha representado un importante avance en la calidad de vida de muchas personas en el mundo entero. Su módico precio venta público, el bajo mantenimiento y la facilidad de manejo, han sido sus principales armas comerciales. Erigida como el vehículo utilitario por excelencia, la Vespa fue utilizada como punto de partida para diseñar una amplia gama de vehículos de trabajo. Si vamos de viaje a la India, por poner un ejemplo, veremos que allí los taxis más utilizados son los pequeños triciclos denominados rickshaw, diseñados por Piaggio y fabricados en la mismísima India.

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